Más allá del pan y el queso: guía de comida francesa que debes probar oui o oui

No malinerpreten el título, si hay algo que extraño de Francia es ir todas las mañanas o tardes a la boulangerie para comprar una baguette para acompañar el desayuno o la cena, y algún pan dulce, a veces croissant, a veces roulé de chocolate, a veces un éclair, dependiendo el nivel de antojo del día.


Sin embargo, yo tuve la suerte de vivir con franceses, ya fuera como roomies (cuyas madres me adoraban), u hospedándome en casa de una señora en un pueblito del sur. Esto me permitió probar unos cuantos platillos caseros y otros tantos en restaurantes. Así que a continuación los que más me gustaron


Raclette

Amo tanto este platillo que nunca le tomé foto porque iba directo a comer, esta es una imagen profesional de Unsplash

Papa, jamón y otros embutidos, (y la trampa) queso derretido. Estos son los ingredientes de la raclette, uno de los platillos más famosos en Francia, eso sí, durante el invierno. Si intentas comprar el queso fuera de estación difícilmente lo vas a encontrar.


Sin duda el mejor descubrimiento de mi estancia en Francia. Fue mi primera cena, la noche que llegué, y rápidamente me di cuenta de que se trataba de una comida hecha para compartir. Una noche en el cumpleaños de una amiga, comimos cerca de 50 personas, con incontables kilos de queso y papa, y unas diez máquinas funcionando al mismo tiempo.


Debe haber sido lo que más comí allá, y siempre fue en compañía, de una persona, de cuatro, de 50. Es un platillo peligroso, pues uno se sirve una papa, luego otra, luego champiñones, un poco más de queso y cuando te das cuenta, sientes que te va a reventar el estómago, pero la boca pide más.


Ratatouille


Si no han visto Ratatouille dejen de leerme en este instante y corran a verla, ¿qué decisiones están tomando en su vida? No es cierto, pero pues sí está en mi top 3 cintas de Pixar y a veces sí me identificaba con Remy como extranjera en París. Bueno ya.


Este platillo del sur de Francia era mítico para mí, justamente por la película, pero, cuando me mudé al sur me hospedé en casa de la hermosa Catherine en un pueblito chiquitito, en lo que encontraba trabajo y nuevo hogar. Un día ella me invitó a comer Ratatouille, un platillo típico de la región.


Consiste en vegetales frescos (normalmente berenjena, calabacita y tomate son ley, se puede agregar extras) que se meten en la cazuela con especias de la región conocida como Provence, aceite de oliva y se dejan cocinar durante unas cuantas horas. El resultado es delicioso, y en casa de Catherine lo comían con dos huevos fritos y un buen trozo de baguette.


Cassoulet

Este lo probé por casualidad. Una de mis mejores amigas fue a visitarme y su familia le dijo: si vas al sur de Francia, debes visitar Carcassonne y comer cassoulet. Yo, por supuesto, me uní a ambos planes, aunque el día del viaje cayó una lluvia que hizo que no me dieran ganas de salir de casa.


Llegamos al medio día al hermoso pueblo y a unas cuadras de la estación de tren vimos un restaurante que anunciaba el deseado platillo. Era tanta la lluvia y el frío que no lo dudamos y nos sentamos a comer la cassoulet (o cazuelada) que resultó ideal para ese clima invernal.


Alubias blancas, pato y salchichas no me sonaron muy apetecibles cuando leí los ingredientes en el menú, sin embargo, fue una de las cosas más deliciosas que probé en Francia. Es pesado y se debe acompañar de un buen vino tinto, pero confirmé que no hay nada puede saber mal cuando se cocina con pato.



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